3)
Parque Nacional Montecristo
Localizado en la región noroeste del
país, en el departamento de Santa Ana, y a sólo 7 kilómetros de la ciudad de
Metapán, Montecristo debe su nombre al viejo cerro de 2418 metros y comprende
además los cerros Miramundo (2394 m.s.n.m.) y Brujo (2410 m.s.n.m.), así como
la región continua de tierras altas. Aquí convergen las tres fronteras,
punto El Trifinio, y arriba de los 2100 m.s.n.m. se encuentra el
Bosque Nebuloso que cubre una extensión de 1200 hectáreas.
Con la creación, en 1974, de la unidad
de Parques Nacionales y Vida Silvestre se comenzó a trabajar en la recuperación
de la zona y fue hasta 1982 cuando se convirtió en Servicio de Parques
Nacionales y Vida Silvestre. Actualmente el parque funciona gracias al esfuerzo
de los 11 guías turísticos, ya que se carece del servicio de guardaparques y
los pocos que hay se dedican a otras labores, como atender la entrada, aspectos
administrativos y guías.
El parque es uno de los lugares más
hermosos de nuestro país y sirve de santuario a especies como el tigrillo y el
quetzal. Además recibe a una población turística de 1,200 personas por mes y
cada fin de semana la actividad aumenta considerablemente por el número de
familias y grupos de jóvenes que gustan acampar.
Cuenta con áreas o senderos
determinados para quienes practican la caminata y ofrece una de las pocas
oportunidades que aún quedan para realizar investigaciones ecológicas en los
bosques tropicales de tierras altas de América Latina, ya que la mayor parte de
los mismos ha sido destruida desde México hasta los Andes centrales. Cuenta
también con “El Jardín de los Cien Años”, una colección de helechos, musgos y
bromelias, donde se halla el “árbol del amor”, una formación natural de dos
cipreses que muestra un acto sexual. El jardín debe su nombre a una orquídea
que tardó cien años en clasificarse.
3)
Parque Nacional Montecristo
Localizado en la región noroeste del
país, en el departamento de Santa Ana, y a sólo 7 kilómetros de la ciudad de
Metapán, Montecristo debe su nombre al viejo cerro de 2418 metros y comprende
además los cerros Miramundo (2394 m.s.n.m.) y Brujo (2410 m.s.n.m.), así como
la región continua de tierras altas. Aquí convergen las tres fronteras,
punto El Trifinio, y arriba de los 2100 m.s.n.m. se encuentra el
Bosque Nebuloso que cubre una extensión de 1200 hectáreas.
Con la creación, en 1974, de la unidad
de Parques Nacionales y Vida Silvestre se comenzó a trabajar en la recuperación
de la zona y fue hasta 1982 cuando se convirtió en Servicio de Parques
Nacionales y Vida Silvestre. Actualmente el parque funciona gracias al esfuerzo
de los 11 guías turísticos, ya que se carece del servicio de guardaparques y
los pocos que hay se dedican a otras labores, como atender la entrada, aspectos
administrativos y guías.
El parque es uno de los lugares más
hermosos de nuestro país y sirve de santuario a especies como el tigrillo y el
quetzal. Además recibe a una población turística de 1,200 personas por mes y
cada fin de semana la actividad aumenta considerablemente por el número de
familias y grupos de jóvenes que gustan acampar.
Cuenta con áreas o senderos
determinados para quienes practican la caminata y ofrece una de las pocas
oportunidades que aún quedan para realizar investigaciones ecológicas en los
bosques tropicales de tierras altas de América Latina, ya que la mayor parte de
los mismos ha sido destruida desde México hasta los Andes centrales. Cuenta
también con “El Jardín de los Cien Años”, una colección de helechos, musgos y
bromelias, donde se halla el “árbol del amor”, una formación natural de dos
cipreses que muestra un acto sexual. El jardín debe su nombre a una orquídea
que tardó cien años en clasificarse.
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